martes, 25 de julio de 2017

Pequeñas Semillitas 3399

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3399 ~ Martes 25 de Julio de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Señor mío Jesucristo, sabes que todos los vacíos de mi ser sólo pueden ser llenados por tu gracia y tu presencia. Mis miedos, mis preocupaciones, mis dolores, mis confusiones, sólo pueden encontrar soluciones y sanación en Ti. Gracias, porque sé que siempre estarás conmigo y me ayudarás a que todo me salga bien y harás que todas las dificultades y todos los problemas sean auténticos trampolines que me impulsen a la consecución de los objetivos que tengo en mi vida. Te suplico que seas el escudo que no permita que los malos deseos, las palabras destructivas y las acciones de aquellos que no me quieren, me hagan daño y me hagan sufrir, Cuento con tu presencia que me protege siempre y que me brinda fortalezas para la realización de tantos sueños que tengo y quiero ver realizados. Amén.

¡Buenos días!

El sabio de Egipto
Todos los meses en el Oratorio de Don Bosco los jóvenes hacían el “Ejercicio de la buena muerte”. Era un día de retiro para ponerse en la situación de presentarse ante el tribunal de Dios inmediatamente, pero con la posibilidad de prepararse. Después de unas palabras de meditación, había tiempo para confesarse. Todos comulgaban ese día.

Se cuenta que un turista americano fue a El Cairo, Egipto, para visitar a un famoso sabio. Se sorprendió mucho el turista al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Los únicos muebles que había eran una cama, una mesa y un banco. –¿Dónde están sus muebles? –pregunto el turista. Y el sabio rápidamente también preguntó: –¿Y dónde están los suyos? –¿Los míos? –se sorprendió el turista. –Pero si yo estoy aquí de paso. –Yo también, concluyó el sabio.

A veces olvidas que estás de paso en la tierra y  no sabes cuándo será tu partida. La Biblia te recuerda que vives en tierra extranjera: “No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura” (Hebreos 13, 14). “Soy un forastero en la tierra, Señor, no me ocultes tus promesas” (Salmo 119). Piénsalo, y que te sea provechoso.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos». (Mt 20,20-28)

Comentario:
Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pone frente a una situación que ocurre con mucha frecuencia en las distintas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generosos al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jesús. Han escuchado que el Señor anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no logran entender todavía la nueva dimensión que presenta el Señor y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las simples aspiraciones humanas: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino» (Mt 20,21).
De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.
La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor».
Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.
Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización (Città del Vaticano, Vaticano)

Santoral Católico:
Santiago el Mayor
Apóstol. Patrón de España
Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Jesús, pasando junto al lago de Galilea, vio a los dos hermanos, que estaban repasando las redes, y los llamó a su seguimiento. Junto con su hermano y Pedro, Santiago fue uno de los tres discípulos más cercanos a Jesús, en la curación de la hija de Jairo (Mc 5,37), en la Transfiguración (Mt 17,1), en Getsemaní. Por su carácter pronto e impetuoso, el Señor le impuso a él y a su hermano el sobrenombre de «hijos del trueno» (Mc 3,17). Fue decapitado por Herodes Agripa en Jerusalén el año 44. Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago predicó el Evangelio en los confines de Occidente, o sea, en España, y de que sus discípulos recogieron sus restos en Jerusalén y vinieron a enterrarlos en lo que hoy es Compostela. Su sepulcro, a lo largo de la Edad Media y hasta nuestros días, es meta de innumerables peregrinaciones de toda la Cristiandad.
Oración: Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano

Pensamiento del día

“La pobreza no es natural, es creada por el hombre
y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos.
Y erradicar la pobreza no es un acto de caridad,
es un acto de justicia”
-Nelson Mandela-

Tema del día:
Una ansiosa búsqueda

"Buscaba el placer, y al final lo encontraba -cuenta C. S. Lewis en su autobiografía.

"Pero enseguida descubrí que el placer (ese u otro cualquiera) no era lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde luego, por cuestiones morales; en aquel momento, yo era lo más inmoral que puede ser un hombre en estos temas.

"La frustración tampoco consistía en haber encontrado un placer rastrero en vez de uno elevado.

"Era el poco valor de la conclusión lo que aguaba la fiesta. Los perros habían perdido el rastro. Había capturado una presa equivocada. Ofrecer una chuleta de cordero a un hombre que se está muriendo de sed es lo mismo que ofrecer placer sexual al que desea lo que estoy describiendo.

"No es que me apartara de la experiencia erótica diciendo: ¡eso no! Mis sentimientos eran: bueno, ya veo, pero ¿no nos hemos desviado de nuestro objetivo?

"El verdadero deseo se marchaba como diciendo: ¿qué tiene que ver esto conmigo?"

Así describe C. S. Lewis sus errores y vacilaciones en el camino de la búsqueda de la felicidad. La ruta del placer había resultado infructuosa. Llevaba años rastreando tras una pista equivocada: "Al terminar de construir un templo para él, descubrí que el dios del placer se había ido".

La seducción del placer, mientras dura, tiende a ocupar toda la pantalla en nuestra mente. En esos momentos, lo promete todo, parece que fuera lo único que importa. Sin embargo, muy poco después de ceder a esa seducción, se comprueba el engaño. Se comprueba que no saciaba como prometía, que nos ha vuelto a embaucar, que ofrecía mucho más de lo que luego nos ha dado. Seguíamos de cerca el rastro, pero lo hemos vuelto a perder.

Basta un pequeño repaso por la literatura clásica para constatar que esa ansiosa búsqueda del placer sexual no tiene demasiado de original ni de novedoso. En la vida de pueblos muy antiguos se ve que habían agotado ya bastante sus posibilidades, que por otra parte tampoco dan mucho más de sí. La atracción del sexo es indiscutible, ciertamente, pero el repertorio se agota pronto, por mucho que cambie el decorado.
© Alfonso Aguiló

Meditaciones
Alejandro Serenelli a los 20 años, mató de catorce puñaladas a María Goretti, porque no quiso ceder a sus deseos insaciables de impureza. Él estuvo muchos años en prisión, pero su vida se transformó a raíz de un sueño, en el que vio a María Goretti en un bellísimo jardín con hermosísimas flores, animándolo a ser bueno. A partir de ese día, fue un hombre nuevo y pasó los últimos años de su vida, haciendo penitencia y trabajando de hortelano en un convento de padres capuchinos. Y él, por propia experiencia, les dice a los jóvenes:
“Soy viejo, con casi 80 años. Dando una mirada al pasado, reconozco que en mi juventud me fui por un camino equivocado. El camino del mal me condujo a la ruina. A través de revistas, periódicos y espectáculos, veía que los jóvenes iban detrás del placer, y yo seguí ese camino. Tenía a mi lado personas creyentes, que me daban buen ejemplo, pero estaba como ciego por la fuerza de la pasión, que me llevaba por malos caminos. A mis veinte años cometí el delito del que hoy me horrorizo sólo de pensarlo. Maté a María Goretti, llevado de la pasión carnal, porque ella no aceptó mis propuestas. María Goretti ahora es una santa de la pureza y ha sido un ángel bueno que la Providencia de Dios ha puesto en mi camino. Rezó por mí y me perdonó.
Estuve 29 años en prisión. Acepté la sentencia resignado, expié mi culpa. Durante esos años, María fue mi luz y mi protectora, y con su ayuda me convertí y he tratado de vivir honestamente. Los religiosos capuchinos me recibieron como hortelano en su convento desde el año 1936 y con ellos vivo. Ahora espero sereno el momento de llegar al paraíso, de abrazar a mis seres queridos y de estar cerca de mi ángel protector María Goretti”
Ojalá que aquellos que lean esta carta aprendan a huir del mal y a seguir el bien siempre, desde niños. Piensen en la religión, vivan según sus mandamientos, que es el camino seguro, incluso en los momentos más dolorosos de la vida.
P. Ángel Peña

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para las siguientes personas: Angélica Pilar, de Texas, USA, con diálisis y cirugía; Lucho R. V., de Lima, Perú, 75 años, en riesgo de perder su ojo único; Luchito A., de Lima, Perú, 50 años, por liberación y sanación; Rosemarie D., de Canadá, 67 años, operada de la vista y ahora con un herpes; Ana A. y sus hijos, de Argentina, por liberación, sanación y trabajo; Ibrahim, de Canadá, de 5 años de edad, afectado de enfermedad muscular genética; Rosita L., 45 años, colombiana radicada en Canadá, con insuficiencia renal y perspectivas de diálisis o trasplante renal; María T. y Gian C., de Canadá y Nery, de Lima, Perú, por sanación, salud y trabajo; Carmencita, María y Josefina, las tres mexicanas, por salud; Ana de R. y su esposo, de El Salvador, para que el Señor atienda sus necesidades; M. Irene, de Argentina, 69 años, con diabetes y otras afecciones más; Carola C., de Lima, Perú, 74 años, para que siga en remisión de su enfermedad; Mirta P., de Argentina, recientemente operada de cáncer de mama; Esperanza, de Miami, USA, 76 años, en recuperación por cirugía de aneurisma cerebral; Edda, Miami, USA, 69 años, enferma de cirrosis, con diarreas crónicas y baja de plaquetas; y Elena, de Canadá, 74 años, diabética, por su salud física y emocional y por la protección en su viaje. Por todos ellos, te rogamos Señor…

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Julio 25
La concepción inmaculada, la plenitud de gracia, la carencia de pecado personal y de desorden, la asunción, son en María fruto de la muerte y resurrección de Cristo Redentor.
En María aparece la victoria total de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. En este sentido, María es la “redimida de modo eminente” (LG 53).
Cada privilegio de María indica de su parte un Sí pleno a la palabra de Dios y en esto es Modelo de la Iglesia.
La historia de nuestra vida cristiana podría titularse: La historia de un Sí nunca revocado.
Nuestra Señora del sí para siempre, concédenos una fidelidad siempre nueva al Evangelio de Jesús.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

lunes, 24 de julio de 2017

Pequeñas Semillitas 3398

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3398 ~ Lunes 24 de Julio de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
 
Alabado sea Jesucristo…
Alexis Carrel fue un gran médico (1873-1944), galardonado con el premio Nobel de Medicina.
En su libro “Un viaje a Lourdes” narra el comienzo de su conversión al catolicismo. Fue a Lourdes y vio a una mujer, María Ferrand, moribunda. La trasladó sobre una camilla delante de la Gruta de la Virgen y de su corazón angustiado salió este deseo: “Quisiera creer. Virgen María, cura a esta muchacha. Haz que viva y haz que yo crea”. Y ante sus ojos asombrados ocurrió el milagro.
Y escribió Carrel: “Eran las tres de la tarde cuando María Ferrand dijo: “¡Estoy curada!”. Se le dio una taza de leche y se recuperó. El dolor y la tumefacción habían desaparecido. Era una cosa imposible, acababa de realizarse un milagro”. Aquella misma noche Carrel pasó un buen rato de oración en la basílica, pidiendo la fe que necesitaba y decía: “Virgen santa, mi deseo más grande y la meta de todas mis aspiraciones es creer, dame la fe”. Y así, poco a poco, fue recuperando la fe perdida y se convirtió.

¡Buenos días!

Caminar es salud
Caminar favorecerá tu respiración, comprimida muchas veces por la vida sedentaria. Ayudará a tu corazón al estimular una buena circulación de la sangre especialmente en los pies. Descansará tu mente ya que tu atención, mientras caminas, es atraída a todo tipo de percepciones sensoriales.

Andar es el ejercicio que no requiere gimnasia. Es una prescripción sin medicina, la regulación del peso sin dieta, el cosmético que no se vende en las perfumerías. Es un tranquilizante sin comprimidos, una terapia sin sicoanalista, una fuente de juventud que no es simple leyenda. Una caminata es una vacación que no nos cuesta un centavo.

Ayuda a quemar calorías. Disminuye el estrés: serena la mente y los nervios. Favorece el sueño. Regula el funcionamiento del aparato digestivo. Devuelve la capacidad de atención y concentración. Da vuelo a la creatividad. Dinamiza si ha entrado la modorra. Es un tiempo propicio para rezar, reflexionar y programar. ¿Por qué no haces la prueba?
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas Él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón». (Mt 12,38-42)

Comentario:
Hoy, Jesús es puesto aprueba por «algunos escribas y fariseos» (Mt 12,38; cf. Mc 10,12), que se sienten amenazados por la persona de Jesús, no por razones de fe, sino de poder. Con miedo a perder su poder, procuran desacreditar a Jesús, provocándolo. Estos “algunos” muchas veces somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por nuestros egoísmos e intereses individuales. O también cuando miramos a la Iglesia como una realidad meramente humana y no como un proyecto del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.
La respuesta de Jesús es clara: «Ninguna señal les será dada» (cf. Mt 12,39), no por miedo, sino para enfatizar y recordar que las “señales” son la relación de comunicación y amor entre Dios y la humanidad; no se trata de una relación de intereses y poderes individuales. Jesús recuerda que hay muchas señales dadas por Dios; y que no es provocándole o chantajeándole como se consigue llegar a Él.
Jesús es la señal más grande. En este día la Palabra es una invitación para que cada uno de nosotros comprenda, con humildad, que sólo un corazón convertido, vuelto hacia Dios, puede acoger, interpretar y ver esta señal que es Jesús. La humildad es la realidad que nos acerca no solamente a Dios, sino también a la humanidad. Por la humildad reconocemos nuestras limitaciones y virtudes, pero sobre todo vemos a los otros como hermanos y a Dios como Padre.
Como nos recordaba el Papa Francisco, « ¡El Señor es verdaderamente paciente con nosotros! No se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos ». Por eso, a pesar de nuestras faltas y provocaciones, el Señor está con los brazos abiertos para acoger y recomenzar. Procuremos, por tanto, que nuestra vida, y hoy en particular, esta palabra se haga realidad en nosotros. La alegría del cristiano está en ser reconocido por el amor que se ve en su vida, amor que brota de Jesús.
P. Joel PIRES Teixeira (Faro, Portugal)

Santoral Católico:
Santa Cristina
Virgen y Mártir
Nacida en Tur, junto al lago de Bosena (Italia); su padre Urbano, que era prefecto, fue su mismo verdugo. Convertida al cristianismo, mandó fundir todos los ídolos de plata y oro que guardaban en casa sus padres. El castigo de esta heroicidad de la hija fue de lo más terrible que se lee en las actas de los mártires. Los verdugos desgarraron sus carnes con garfios; siguieron la cárcel, la cama de hierro al rojo, el horno encendido; de todos los tormentos la libró milagrosamente el Cielo. Julián, que sucedió como verdugo de Cristina, la mandó atar a un poste y asaetearla; los Santos Padres alaban la constancia de esta mártir, modelo de hijas y vírgenes cristianas. Tur (Italia), 300.
 
Pensamiento del día

“Solo cabe progresar cuando se piensa en grande,
sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”
-J. Ortega y Gasset-

Tema del día:
Más fácil santo que delincuente
1)  Para saber
El pasado día 12 de julio la Iglesia celebró la fiesta de dos santos canonizados recientemente. Lo que hace especial esta fiesta es que fueron, por una parte, los esposos de un matrimonio y, por otra, que fue el primer matrimonio en ser canonizados en una misma ceremonia en la historia de la Iglesia. Se trata de San Luis Martin y Santa Celia Guérin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús.
El Papa Francisco afirmaba que a veces “pensamos que es algo difícil, ser santos. Que es más fácil ser delincuente que santo. ¡No! Ser santo se puede porque nos ayuda el Señor. Es Él quien nos ayuda”. Y explicó que para ser santos "no es necesario estar rezando todo el día", y aseguró que lo que hay que hacer es "cumplir con nuestro deber con el corazón abierto a Dios". Por supuesto es bueno, y muy bueno, rezar. Pero no podemos olvidar que nuestros deberes y obligaciones también pueden, y deben, convertirse en oración.

2) Para pensar
El Papa Francisco canonizó al matrimonio de Luis y Celia en 2015. En esa ocasión recordó que “los santos esposos vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas Santa Teresa del Niño Jesús”.
Llevaron una vida matrimonial ejemplar, aunque no estuvo exenta de dificultades. Tuvieron que enfrentar una crisis económica, lo que les hizo dejar su hogar y trasladarse a la población de Lisieux. Tuvieron nueve hijos, pero cuatro de ellos murieron prematuramente. Supieron llevar los sufrimientos con paciencia y espíritu cristiano sin perder la esperanza. Les ayudó mucho asistir a la santa Misa todos los días, y hacer su oración personal también diaria. Recibían el sacramento de la confesión con frecuencia y participaban en la vida parroquial.
Entre las cinco hijas que sobrevivieron estaba Santa Teresita, la futura santa patrona de las misiones, que es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: nos relata cómo sus padres las educaban para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas.
Mientras que Luis Martín trabajaba como relojero, Celia tenía un taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad.
Ambos esposos no hicieron cosas extraordinarias ni raras, lucharon por hacer la voluntad de Dios en su vocación al matrimonio y por estar muy unidos al Señor para amarlo en todo lo que hacían.
Pensemos si sabemos encontrar a Dios en medio de nuestras ocupaciones.

3) Para vivir
El Papa se planteó: “alguno de vosotros podrá preguntarme: ‘Pero Padre, ¿se puede ser Santo en la vida de cada día?’. ‘Sí, se puede’. ‘¿Pero eso significa que tengo que rezar todo el día?’. ‘No. Eso significa que tú tienes que cumplir con tu deber todo el día: rezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos… Y hacerlo todo con el corazón abierto a Dios. Con esa alegría de que ese trabajo, también en la enfermedad, el sufrimiento, la dificultad, esté abierto a Dios. Y así seremos santos”.
Y es posible porque no estamos solos. En todo momento nos asiste la mano de Dios, y también la intercesión de los santos que son un ejemplo de que la santidad es alcanzable.
© Pbro. José Martínez Colín

Meditaciones
La práctica del Rosario remonta al Siglo XI, época en la que los religiosos analfabetas recitaban el Pater y el Avemaría en lugar del oficio. Estos monjes que no podían leer recitaban 150 Avemarías, en referencia a los 150 salmos; era el Salterio de María.
El dominicano Alain de la Roche propagará el rezo del Rosario en el siglo XV. El rosario de los católicos compuesto de cuentas agrupadas en cinco decenas es el objeto que sirve para rezar el Rosario que comprende los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos.
La palabra “rosario” viene desde la época medieval del amor cortés. “Rosarium” quiere decir campo de rosas, esta palabra designaba la colección de poemas que un caballero dedicaba a su dama. Saludar a María con el Avemaría es regalarle rosas, meditando con ella el Evangelio
El Papa Francisco está muy ligado al Rosario. Su secretario explicaba en Radio Vaticano el 10 de marzo de 2014 que “El Papa no pierde un minuto, trabaja infatigablemente. Cuando siente la necesidad de una pequeña pausa, se sienta y reza el Rosario. Reza tres diariamente, y me dice: “me ayuda a relajarme”.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Ángel T., de Córdoba, Argentina, llamado hace dos días a la casa del Padre celestial.

Pedimos oración por la salud de la señora Olga, de Cuba, que cursa un largo y doloroso proceso, solicitándole a Dios fuerza para sobrellevar la situación y salir adelante.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Julio 24
Madre, oye mi plegaria; es un grito en la noche.
Madre, mírame en la noche de mi juventud.
Madre, sálvame, mil peligros acechan mi vida.
Madre, lléname de esperanza, de amor y de fe.
Madre, guíame en las sombras, no encuentro el camino.
Madre, llévame, que a tu lado feliz cantaré.
No lo olvides, Señora, Tú eres mi Madre. Haz que yo no olvide nunca que soy tu hijo.
Virgen fecunda, sea mi vida también fecunda en buenas obras.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 23 de julio de 2017

Pequeñas Semillitas 3397

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3397 ~ Domingo 23 de Julio de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.
Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.
Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.
Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.
© José Antonio Pagola

¡Buenos días!

El pavo real y sus admiradores
Te invito a reflexionar hoy sobre la vanidad humana. “La cola del pavo real honra al que la creó; pero, el pavo no tiene nada que ver en ello” (J. Leclercq). “El vanidoso es como un gallo que se imaginase que el sol sale para oírlo cantar”. “Vasito de barro: ¿por qué te quieres poner tan alto? ¿No ves que si te caes, te quiebras? ¿No sabes que el aroma de tus flores se percibe mejor si estás abajo?” (V. Gar-Mar).

El pavo real, con la cola desplegada, erguido en un delicioso cuadro de prados verdes, de aguas relucientes y de arbustos, parecía sacudir alrededor suyo, bajo los rayos del sol, una lluvia de pedrerías, un rocío de esmeraldas, de zafiros y de oro. Lo rodeaba un gran círculo de admiradores extasiados, y él gozaba de veras. Pero se le ocurrió a uno de los que allí estaba decir en voz alta que también era muy lindo el faisán dorado. Por cierto, no le quitaba al pavo real nada de su mérito, y sin embargo se quedó éste tan triste, casi como si le hubieran llamado feo. Muchos pavos, que no siempre son reales, así piensan que el mérito ajeno rebaja el de ellos. (G. Daireaux).

Guárdate de la vanidad, del afán de figurar y ser tenido en cuenta, pero no dejes de hacer el bien por temor a la vanidad. Una vez santa Teresa se vio tentada de dejar obras buenas que hacía, a causa de recibir grandes elogios por eso. Entonces dirigiéndose a la vanidad, le dijo: “lo que no empecé por ti, no lo voy a dejar por ti”.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.
»Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».
Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».
Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».
Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: «Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo».
Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga». (Mt 13,24-43)

Comentario:
Hoy, Cristo. Siempre, Cristo. De Él venimos; de Él vienen todas las buenas semillas sembradas en nuestra vida. Dios nos visita —como dice el Kempis— con la consolación y con la desolación, con el sabor dulce y el amargo, con la flor y la espina, con el frío y el calor, con la belleza y el sufrimiento, con la alegría y la tristeza, con el valor y con el miedo... porque todo ha quedado redimido en Cristo (Él también tuvo miedo y lo venció). Como nos dice san Pablo, «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rom 8,28).
Todo esto está bien, pero... existe un misterio de iniquidad que no procede de Dios y que nos sobrepasa y que devasta el jardín de Dios que es la Iglesia. Y quisiéramos que Dios fuese “como” más poderoso, que estuviese más presente, que mandase más y no dejase actuar esas fuerzas desoladoras: «¿Quieres, pues, que vayamos a recoger [la cizaña]?» (Mt 13,28). Esto lo decía el Papa San Juan Pablo II en su último libro Memoria e identidad: «Sufrimos con paciencia la misericordia de Dios», que espera hasta el último momento para ofrecer la salvación a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de su misericordia («Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega»: Mt 13,30). Y como es el Señor de la vida de cada persona y de la historia de la humanidad, mueve los hilos de nuestras existencias, respetando nuestra libertad, de modo que —junto con la prueba— nos da la gracia sobreabundante para resistir, para santificarnos, para ir hacia Él, para ser ofrenda permanente, para hacer crecer el Reino.
Cristo, divino pedagogo, nos introduce en su escuela de vida a través de cada encuentro, cada acontecimiento. Sale a nuestro paso; nos dice —No temáis. Ánimo. Yo he vencido al mundo. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin (cf. Jn 16,33; Mt 28,20). Nos dice también: —No juzguéis; más bien —como yo— esperad, confiad, rezad por los que yerran, santificadlos como miembros que os interesan mucho por ser de vuestro propio cuerpo.
P. Ramón LOYOLA Paternina LC (Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II
 
 “En el Sacramento del altar,
la Iglesia contempla de manera inigualable
el misterio del Calvario,
el sacrificio de donde fluye
toda gracia de la evangelización.
En la contemplación del misterio eucarístico
aprendéis a imitar al único que se hace pan partido
y sangre derramada para la salvación del mundo”

Predicación del Evangelio:
El grano y la cizaña
El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; el Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza; el Reino de los Cielos es semejante a la levadura. Bastan estas frases iniciales de las tres parábolas para darnos a entender que Jesús nos está hablando de un Reino «de los Cielos» que sin embargo se encuentra «en la tierra». Sólo en la tierra, de hecho, hay espacio para la cizaña y para el crecimiento; sólo en la tierra hay una masa que levar. En el Reino final nada de todo esto, sino sólo Dios, que será todo en todos. La parábola del grano de mostaza que se transforma en un árbol indica el crecimiento del Reino de Dios en la historia.

La parábola de la levadura indica también el crecimiento del Reino, pero un crecimiento no tanto en extensión cuanto en intensidad; indica la fuerza transformadora que él posee hasta renovar todo. Estas dos últimas parábolas fueron fácilmente comprendidas por los discípulos. No así la primera, la de la cizaña. Dejada la multitud, una vez solos en casa, le pidieron por ello a Jesús: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Jesús explicó la parábola; dijo que el sembrador era él mismo, la semilla buena los hijos del Reino, la semilla mala los hijos del maligno, el campo el mundo y la siega el fin del mundo.

El campo es el mundo. En la antigüedad cristiana, había espíritus sectarios (los donatistas) que resolvían el asunto de modo simplista: por un lado, la Iglesia hecha toda ella de buenos; por otro, el mundo lleno de hijos del maligno, sin esperanza de salvación. Pero venció el pensamiento de san Agustín, que era el de la Iglesia universal.

La Iglesia misma es un campo, dentro del cual crecen juntos grano y cizaña, buenos y malos, lugar donde hay espacio para crecer, convertirse y sobre todo para imitar la paciencia de Dios. «Los malos existen en este mundo o para que se conviertan o para que por ellos los buenos ejerciten la paciencia» (san Agustín). De la paciencia de Dios habla también la primera lectura, del Libro de la Sabiduría, con el himno a la fuerza de Dios: «Tú, dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia... Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento».

La de Dios no es, por lo demás, una simple paciencia, esto es, esperar el día del juicio para después castigar con mayor satisfacción. Es longanimidad, es misericordia, es voluntad de salvar. En el Reino de un Dios así no hay lugar, por ello, para siervos impacientes, para gente que no sabe hacer otra cosa que invocar los castigos de Dios e indicarle, de vez en vez, a quien debe golpear. Jesús reprochó un día a dos de sus discípulos que le pedían hacer llover fuego del cielo sobre los que les habían rechazado (Lc 9,55), y el mismo reproche, tal vez, podría hacer a algunos demasiado diligentes en exigir justicia, castigos y venganzas contra aquellos que guardan la cizaña del mundo.

También a nosotros está indicada la paciencia del dueño del campo como modelo. Debemos esperar la siega, pero no como aquellos siervos a duras penas refrenados, empuñando la hoz, como si estuviéramos ansiosos de ver la cara de los malvados en el día del juicio; sino que debemos esperar como hombres que hacen propio el deseo de Dios de «que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1Tm 2,4).

Un llamamiento a la humildad y a la misericordia que desprende, por lo tanto, de la parábola del grano y de la cizaña. ¡Hay un solo campo del que es lícito y necesario arrancar inmediatamente la cizaña, y es el del propio corazón!
© P. Raniero Cantalamessa

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Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir el power point y los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.

Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde Pequeñas Semillitas resulta muy grato elevar una oración de agradecimiento a Dios por la vida y el sacerdocio del Padre Félix María Bruno Maggio, sacerdote salesiano argentino, radicado hace muchos años en Montevideo, Uruguay, y que desde los primeros tiempos de nuestra publicación se transformó en miembro de la familia de Pequeñas Semillitas y del autor de esta página. El querido Padre Lucho, que siempre nos lee, nos difunde y nos asesora en nuestras dudas, acaba de cumplir el miércoles pasado 96 años de edad, y próximamente cumplirá 69 años de sacerdocio. Es un hombre vital, lúcido, trabajador y entusiasta, que en su oración diaria siempre reza esta jaculatoria: “Señor, cuando vengas a buscarme, encuéntrame aferrado a las manos de María”. ¡Un gran abrazo Padre Lucho!... Y damos gracias a Dios por tu vida y por tu sacerdocio.
Padre Lucho

Los cinco minutos de María
Julio 23
Nuestro trato con María nos lleva irremisiblemente al trato con Dios:
- con Dios Padre, con quien ella comparte la fecundidad;
- con Dios Hijo, que se ha dado a ella sin reservas;
- con Dios Espíritu Santo, que la ha llenado de su amor.
Orar a la Virgen es tratar con Dios, con ese Dios Uno y Trino que colma enteramente su Inmaculado Corazón.
María está compenetrada de Dios; quien a ella se acerca no puede menos de sentirse cerca de Dios.
Virgen dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, que nunca me oponga a lo que Dios quiere de mí.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-